La ciudad de Telde se configura como una mezcla interesante de tradición y modernidad. Barrios como San Juan, San Francisco y San Gregorio son reconocidos como parte del legado histórico artístico más interesante de la isla de Gran Canaria, mientras la ciudad, que ha aumentado de forma considerable el número de habitantes en los últimos treinta años, es ahora una de las urbes más modernas de esta isla.

 

Afortunadamente, y aunque el crecimiento en algunos casos ha sido desbocado, se ha cuidado con especial atención la calidad de vida para sus habitantes: los parques públicos y las zonas verdes superan con mucho la media de otras ciudades, y la ubicación pública de numerosas esculturas hace que el paseante pueda encontrarse con parte de la historia de Telde y con las tendencias de la modernidad que aquí encuentran también su emplazamiento.

 

 

            La mayoría de las esculturas que adornan las plazas de Telde son de carácter conmemorativo: monumentos a personajes que han tenido parte importante en el devenir histórico de esta ciudad y aún más, de esta isla, ampliadas en algunos casos a figuras internacionales. En cambio, en las rotondas y parques de envergadura, como es el caso del recién inaugurado parque de San Gregorio en Arnao y el ya consolidado parque de San Juan, las esculturas son de tendencia innovadora, en muchos casos de tipología abstracta y más elacionadas con conceptos abiertos que con personajes concretos.

 

Dentro del Primer grupo hay dos tendencias que creo interesante señalar: las esculturas de apariencia decimonónica y de factura academicista' y las esculturas que, realizadas desde la mitad del siglo XX en adelante, mantienen una estética cercana a la que en los años 20 y 30 del pasado siglo propusieron los artistas y teóricos de la Escuela Lujan Pérez, conocida como Indigenismo. La importancia de Plácido Fleitas y el magisterio de Abraham Cárdenos son, como veremos, fundamentales para entender esta amplia, coincidencia estilística.

 

Respecto al segundo grupo, en el que se sitúan las esculturas de clara tendencia abstractizante, es heterogéneo y, como corresponde a los movimientos artísticos de las tres últimas décadas del siglo, difíciles de definir en una u otra tendencia. Paradójicamente se inicia este grupo con las esculturas abstractas de Plácido Fleitas, tan importante a la hora de entender la etapa anterior de tendencia indigenista. Asimismo, la personalidad de Tony Gallardo, autor de "Magma", escultura abstracta de roca volcánica, es clave para comprender este giro en la sensibilidad de los monumentos públicos.

 

El crecimiento de la ciudad, la aceptación de nuevas estéticas, y los nuevos lugares de referencia, de mayor perspectiva que las tradicionales plazas, ayudan a situar esculturas de tipología más innovadora y de escala mayor que las anteriores.

 

 

 

 1QUESADA AGOSTA, A .M.: "La escultura conmemorativa en Gran Canaria", Las Palmas, 1996.