Retirado apenas una decena de Kilómetros de la Ciudad de Telde, se encuentra el Barranco de Los Cernícalos, uno de los espacios naturales más atractivos de este municipio y de toda la isla de Gran Canaria. Desde el pago de Los Arenales, en la carretera que une Lomo Magullo con Valsequillo, excursionistas nativos y foráneos inician un ascenso por el cauce y los senderos marcados en las laderas de este hermoso barranco para ir descubriendo el esplendor de la vegetación y del agua que baja presurosa en espectaculares cascadas.

 

 

 

 

Un cómodo recorrido de un par de horas permite a los senderistas ir desde las ñameras y los cañaverales, que cubren el arroyo antes de ser encauzado en acequia, hasta el tajo profundo que forma la mayor de las cascadas. Un itinerario salvaje junto al agua cantarina cubierta por altos sauces que forman el que probablemente sea el mayor bosque de galería del Archipiélago. Una panorámica de verde espesura que completa un bosquete de retamas y acebuches que cubre la ladera del barranco, donde también se aprecian brillantes orobales.

 

 

 

 

 

Sin embargo, el auténtico atractivo de esta ruta natural se esconde en su diversidad biológica. Hermosos endemismos botánicos, como la bicacarera de flor campaniforme, el tajinaste azul o la estrellada malva de risco, aparecen salpicando el suelo húmedo bajo el extenso manto verdoso que cobija también a una variada representación de la avifauna insular.

Sin duda alguna, la visita al Barranco de Los Cernícalos, que el excursionista puede limitar a su antojo, respetando siempre los senderos trazados, se hace imprescindible para todo el que quiera comprender el paisaje histórico y la cultura natural de la isla de Gran Canaria.

 

 

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