
La zona fundacional de la Ciudad de Telde está formada por el Conjunto Histórico-Artístico de San Juan y San Francisco, éste último recibió, en la antigüedad, el nombre de Altozano de Santa María La Antigua.
Según el plano del ingeniero cremonés Leonardo Torriani, a finales del siglo XVI, sus calles permanecen inalterables. Al decir del poeta Montianto Placeres Torón:
(... calles
que en
zig zag, alguna,
-tal que sierpes vivas-
recorren el pueblo
y vuelven al mismo
punto de partida;
han formado plazas,
rincones,
esquinas,
callejones que tienen
entrada
pero no salida...

A vista de pájaro,
el pueblo sería
como la pizarra
grande de la escuela
después de la clase de
Geometría...
Sus blancas
casas, algunas con esquinas y soportes
de
vanos en cantería, hacen las delicias del visitante. Son casas
pequeñas, coquetas, las que más; pero también existen algunas
construcciones de mayor prestancia como son; la casa solariega de
Dña. Dolores Sall, entre la C/ Portería y Altozano, la famosa
casa de "El Pino", y la de la familia Amador haciendo
esquina entre la calle Huerta y San Francisco, bajo la sombra
perenne del fondoso laurel de indias que por aquí llaman
"el árbol bonito".
En la parte alta del barrio
encontramos restos arquitectónicos del
antiguo convento
Franciscano, creado a partir de 1610, y junto a él las tierras
de labor de la comunidad, la humilde Iglesia de San Francisco,
con sus dos naves casi gemelas, en cuyo interior se pueden
apreciar bellos retablos de madera y cantería sobrepintados que
recuerdan ciertas influencias de las misiones españolas en
Centro América.
La paz, el sosiego, la tranquilidad extrema de este enclave único en el Archipiélago, nos permite conectar con el pasado, pues aquí como en otros tantos lugares de esta ciudad, se confirma que Telde es "el paisaje de la historia".

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